
MERCEDITAS VALDÉS ORISHAS Ashé no. 3 Producción: Jorge rodríguez Edición: José Pérez Lerroy Asistente: Margarita Núñez Tambores Batá: Jesús Pérez Diseño: Sergio Andollo Fotografía: Ernesto Javier Estudios de Grabaciones EGREM Ciudad de La Habana, Cuba. 1989 EGREM NC- 61-15 ESTEREO. LD-4630 Notas: Virtudes, regalías y milagros del disco. Imaginemos que estamos en un tambor, en un barrio popular habanero. Se inicia el saludo a los orishas. Los oficiantes moyubban. Los tambores comienzan a enloquecer. Son los predios de una cultura insoslayable, la de las creencias afrocubanas. Y se oye una voz que es tradición, expresividad y homenaje a lo auténtico, la de Merceditas Valdés. Saluda al travieso dueño de los caminos, Elegguá, y a los guerreros y a las deidades mayores, Oggún, Changó, Obbatalá, Yemayá, Ochún… Pero en realidad estamos en nuestra sala, hacemos girar un disco. Para que esta joya llegara a nuestras manos, fue imprescindible el respeto por esa ritualidad que contribuyó al perfil nacional de CUba, mezcla de culturas buriladas por la cotidianidad. Acompañan a Merceditas Valdés voces ya desaparecidas pero no olvidadas, las de Mercedes Romay y Jesús Pérez. Y están los tambores batá, emisarios de los dioses con el grupo Isupo Irawo. Cuando el sonido del disco inunda el espacio, salta la reminiscencia de Don Fernando Ortiz. él llamó a Merceditas su Pequeña Aché, “documento etnográfico vivo”. Fue en la temprana fecha de 1944, cuando ella lo ayudó para la riqueza rítmica y melódica del panteón yoruba de Cuba asomara a los escenarios y expandiera sus favores. Desde entonces no se ha detenido esta mujer que zigzaguea como un güije para poner una nota de color definitorio en el mosaico de las expresiones musicales de la Isla. Y con Elegguá, como es de rigor, ella inicia las invocaciones, la seguimos por los caminos de Cuba en un ritmo de triungo, con todos los hierros. ¡Moforibale! REYNALDO GONZÁLEZ