
Déjenme llorar es el primer disco físico de la cantante mexicana Carla Morrison, con un costo aproximado de 110 pesos. La caja es cartón con un toque satinado (nada de cajitas de plástico), se abre como tríptico y es de apariencia bastante agradable y artística. Vale la pena mencionar que no hay un librillo con la letra (cosa que me hubiera gustado muchísimo), y en su lugar aparece un poster con la portada de la caja. La el disco físico no es muy agradable: verde aqua con el título en cursivas. Sin embargo, el contenido es otra cosa. El álbum contiene 14 temas originales (se agradece la abundancia), con un tono en general vulnerable y personal. Se nota mucho la mano de la cantautora pues cada canción se siente con un toque muy personal y hecho con mucho amor y esfuerzo. Entre tantos discos que hablan sobre amor de manera superficial y reciclable, Déjenme llorar es una bendición al presentar una producción tan sincera y de buena calidad.