
Hacer un álbum conceptual fue una meta lograda en mi vida y en este momento considero que la música es la mejor terapia para el alma. Justo después de pasar por la tragedia familiar más dolorosa, llegó una etapa de mucho éxito en mi carrera. Había ganado el último reality show musical realizado por MTV y Pepsi me escogió como embajador de su marca, lo que me llevó a protagonizar un gran comercial, después de estar en una montaña rusa de emociones, solo pensaba en cómo podía utilizar el arte para contar parte de mi historia. Así recordé aquella parábola que escuchaba de niño acerca de un hijo que, en su rebeldía, abandona el calor de su hogar por ir a la ciudad, hasta ser consumido por ella. Y allí, cuando toca fondo, cuando todos sus supuestos amigos desaparecen, cuando las luces se apagan, cuando ya no cuenta con el dinero de su herencia, decide, en medio de la comida de los cerdos que cuidaba, volver a casa. No se sentía merecedor de estar nuevamente junto a su padre, sino que reconocía todo el mal que había hecho. Esta historia refleja cómo el amor incondicional de Dios siempre estará esperando por nosotros, para enseñarnos la luz en el inmenso laberinto de nuestra mente.