
Aún no ha terminado de explotar el fenómeno Vivaldi, sin duda, el compositor "clásico" más de moda de los últimos años. El "cura rojo" es mucho más que sus Cuatro Estaciones, los cuatros conciertos por los que aún se le suele conocer en exclusiva. Escribió, sin embargo, centenares de conciertos de calidad similar, pero es que, además, sobresalió por igual en el mundo de la ópera y de la música sacra (y por eso le dedicaremos una segunda lista de reproducción). Ojo, Vivaldi es mucho más que las cuatro estaciones, pero es que las cuatro estaciones también son mucho más que un conjunto de melodías pegadizas. Que estas hayan sido tan explotadas (por el cine, la publicidad, etc.) no debería hacernos creer que su único lugar está en la música de fondo. Os invito a sacarlas de ahí y a que os detengáis a escucharlas de nuevo. He elegido cinco pasajes de muestra, pero no dejéis de escuchar los cuatro conciertos completos en alguna buena versión. Por ejemplo, en la que enlazo al final del siguiente checkthis dedicado a los sonetos en los que se basan los conciertos (sonetos probablemente escritos por el propio Vivaldi): http://checkthis.com/2uj7 Ahí van algunas razones de la importancia histórica de estas obras: -Son los primeros conciertos "modernos" (en el sentido de que la parte de la orquesta no se limita únicamente a acompañar). -Marcan un antes y un después en cuanto al desarrollo de la llamada música "visual" y "programática" (aquella música que sigue un "programa": el de las descripciones de los sonetos). -En relación con ese programa, las Cuatro Estaciones despliegan un sinfín de recursos simbólicos relacionados con la naturaleza (y en particular, con los fenómenos atmosféricos). No es, ni mucho menos, la única obra musical que ha hecho esto... pero sí es, de largo, la más célebre en este campo. -Es, junto con la novena sinfonía de Beethoven, la partitura más interpretada, grabada, radiada y "youtubeada" de la historia de la discografía (no solo de la música clásica). -Las Cuatro Estaciones han sido y son emblema de la corriente "historicista" de interpretación, basada en usar de nuevo instrumentos de los siglos XVII y XVIII (o copias de los mismos), en revalorizar los adornos y las improvisaciones, y en renunciar al ritmo pastoso que algunas orquestas mastodónticas le habían otorgado al Barroco. -Pese a tener cerca de trescientos años, forman ya parte indisoluble de la cultura popular actual y, como decíamos al principio, tarde o temprano acabamos volviéndolas a escuchar (en una película, un anuncio, un videojuego, etc.). Es más, desde tiempos de Vivaldi han sido, son y serán objeto de múltiples versiones: del jazz al metal o al rap, del techno al minimalismo, etc: incluyo varios ejemplos en torno al explosivo último movimiento de "El Verano" ("La tormenta").