
¿Cuánto tardaría hoy cualquier artista en impresionar una obra de semejante calibre? Que sepamos nadie se aventuró jamás a grabar dos discos dedicados exclusivamente a las siguiriyas y soleares. Tampoco ha habido otra casa grabadora que se arriesgara, ni antes ni después de este hito, a hacer algo parecido con ningún otro artista. En la época en que Mairena grabó estos discos aún eran tiempos en los que la soleá y la siguiriya eran del gusto de un amplio sector de la afición, cosa que había logrado toda una generación de artistas en la que ocupó un lugar preeminente Antonio Mairena. El álbum salió al mercado a finales de 1976 y tiene como portada un cuadro del pintor Juan Valdés. En él se ven sentados a Mairena –cantando-, Melchor, Pastora y Juan Talega, y mirando desde arriba a Joaquín el de La Paula y Manuel Torre, o sea, a los que Antonio consideró siempre como sus principales maestros. Se echa en falta en la carpeta alguna explicación o presentación, como venía siendo habitual en los discos del cantaor. Este descuido en el tratamiento del envoltorio contrasta con la calidad superior de lo que hay grabado.